lunes, 20 de abril de 2026

Uzbekistán 7

 Samarcanda está envuelta en leyendas, la historia más célebre que se refiere a la muerte es de origen persa. Así la cuenta Farid ud-Din Attar.

“Una mañana, el califa de una gran ciudad vio que su primer visir se presentaba ante él en un estado de gran agitación. Le preguntó por la razón de aquella aparente inquietud y el visir le dijo:

—Te lo suplico, deja que me vaya de la ciudad hoy mismo.

—¿Por qué?

—Esta mañana, al cruzar la plaza para venir a palacio, he notado un golpe en el hombro. Me he vuelto y he visto a la muerte mirándome fijamente.

—¿La muerte?

—Sí, la muerte. La he reconocido, toda vestida de negro con un chai rojo. Allí estaba, y me miraba para asustarme. Porque me busca, estoy seguro. Deja que me vaya de la ciudad ahora mismo. Cogeré mi mejor caballo y esta noche puedo llegar a Samarkanda.

—¿De verdad que era la muerte? ¿Estás seguro?

—Totalmente. La he visto como te veo a ti. Estoy seguro de que eres tú y estoy seguro de que era ella. Deja que me vaya, te lo ruego.

El califa, que sentía un gran afecto por su visir, lo dejó partir. El hombre regresó a su morada, ensilló el mejor de sus caballos y, en dirección a Samarcanda, atravesó al galope una de las puertas de la ciudad.

Un instante después el califa, a quien atormentaba un pensamiento secreto, decidió disfrazarse, como hacía a veces, y salir de su palacio. Solo, fue hasta la gran plaza, rodeado por los ruidos del mercado, buscó a la muerte con la mirada y la vio, la reconoció. El visir no se había equivocado lo más mínimo. Ciertamente era la muerte, alta y delgada, vestida de negro, con el rostro medio cubierto por un chai rojo de algodón. Iba por el mercado de grupo en grupo sin que nadie se fijase en ella, rozando con el dedo el hombro de un hombre que preparaba su puesto, tocando el brazo de una mujer cargada de menta, esquivando a un niño que corría hacia ella.

El califa se dirigió hacia la muerte. Esta, a pesar del disfraz, lo reconoció al instante y se inclinó en señal de respeto.

—Tengo que hacerte una pregunta —le dijo el califa en voz baja.

—Te escucho.

—Mi primer visir es todavía un hombre joven, saludable, eficaz y probablemente honrado. Entonces, ¿por qué esta mañana cuando él venía a palacio, lo has tocado y asustado? ¿Por qué lo has mirado con aire amenazante?

La muerte pareció ligeramente sorprendida y contestó al califa:

—No quería asustarlo. No lo he mirado con aire amenazante. Sencillamente, cuando por casualidad hemos chocado y lo he reconocido, no he podido ocultar mi sorpresa, que él ha debido tomar como una amenaza.

—¿Por qué sorpresa? —preguntó el califa.

—Porque —contestó la muerte— no esperaba verlo aquí. Tengo una cita con él esta noche en Samarcanda".



Uzbekistán 6

Samarkanda

Samarkanda, una de las ciudades más antiguas, míticas y legendarias del mundo. De la misma antigüedad que Babilonia, Atenas o Roma. Poetas e historiadores de la época la denominaron La Roma del Este, La Perla del Mundo o el Edén de Oriente y fue capital de diversos imperios. 

Para los europeos, viajar al Asia Central siempre era peligroso. Uno de los pocos que se atrevió a hacerlo en 1273 fue Marco Polo en su viaje hacia China. El célebre viajero veneciano visitó Samarcanda cuando era ya una ciudad floreciente. Pero la historia de sus invasores y conquistadores es casi interminable. 

Saqueada primero por Alejandro Magno en el año 329, invadida después por chinos y persas, y conquistada en el siglo VIII por los árabes, se convirtió en el centro cultural del Islam. Y, aunque tres siglos después fue arrasada de nuevo por el terrible Gengis Khan, sería Tamerlán (Amir Temur), el ejemplo claro de señor de la guerra, cruel, aunque protector de las artes y el saber, el que la constituyó, en 1370, en la capital de Uzbekistán y del Asia Central.

Comenzamos el día con la visita a la plaza más emblemática del país, la Plaza Registán (lugar de arena) con sus tres grandes madrazas: Madraza Ulugbek (siglo XV), que se convirtió en universidad antes de la llegada los soviéticos, donde más de cien alumnos estudiaban el Corán, astronomía, matemáticas, filosofía y literatura; la Madraza Tilla-Kori (siglo XVII) que tenía una mezquita en el centro con su mimbar o púlpito; y la Madraza Shir-Dor (siglo XVII). Pero lo que realmente impresiona es la belleza serena que se respira entre los edificios monumentales de la plaza Registán.

Al salir del recinto hemos tenido la suerte de ver el desfile tradicional en honor a Tamerlán. Más tarde nos hemos acercado a la Mezquita Bibi-Khanum (siglo XV). Se construyó por orden de la esposa favorita de Tamerlán, llamada Bibi Khanum, para darle una sorpresa cuando regresara de una larga campaña militar en India, contratando a los mejores artesanos de Asia Central para que fuera el templo más grande y hermoso del mundo islámico. Como broche final del día hemos dado un paseo por el famoso bazar oriental Siyob. 

Por las calles de Samarcanda cruzaron mercaderes chinos cargados de seda y porcelana rumbo al Mediterráneo, y caravanas persas y europeas buscando especias, papiros y piedras preciosas. En el s. XIII llegó a tener medio millón de habitantes. Ruy González de Clavijo, embajador de Enrique III de Castilla llegó a Samarcanda en 1403 para establecer alianzas con el conquistador Tamerlán. Viajar a Samarcanda es sinónimo de viaje al pasado.








Uzbekistán 5

 Samarcanda

Samarcanda, la cuna de Tamerlán. Durante más de dos mil años la ciudad era un punto clave en la Gran Ruta de la Seda entre China y Europa, así como uno de los principales centros de la ciencia del oriente medieval.  En el siglo XIV se convirtió en la capital del imperio de Tamerlán y la dinastía de los timúridas. 

Comenzamos el día en el pueblo de Konigil en la primera fábrica de papel del mundo islámico, donde los artesanos desarrollaron la técnica tradicional llegada desde China para producir el famoso papel de morera que luego se extendió por todo el mundo.

A continuación, nos acercamos hasta el Observatorio de Ulugh Beg, construido en 1420 por el nieto de Tamerlán, un gobernante apasionado por la astronomía. Aunque los fanáticos religiosos lo destruyeron en 1449, después del asesinato de Ulugh Beg. Fue redescubierto en 1908. En las excavaciones se hicieron algunos hallazgos asombrosos. Destaca su gran sextante subterráneo de 11 metros, que se usaba para calcular el mediodía; y los cálculos en los que Ulugh Beg estimó la duración del año con un error de solo 25 segundos, una precisión que superaría a los cálculos posteriores de Copérnico.

Seguimos con la visita a la Necrópolis de Shakhi Zinda que está formada por una serie de mausoleos en una colina con un rosario de cúpulas azul turquesa. Aquí yacen miembros de la nobleza y la familia real; y algunos lo consideran un lugar tan sagrado que podría equivaler a una peregrinación a La Meca. 

Para terminar el día, visitamos el Mausoleo Gur-e-Emir (tumba de Tamerlán, siglos XIV-XV) que significa en persa "Tumba del Rey" y contiene la tumba de Tamerlán y su familia. Amir Timur o Tamerlán (siglo XIV), uno de los grandes conquistadores del mundo, que tuvo un papel importante en la historia de Asia Central y del Cáucaso. Creador del gran imperio con la capital en Samarcanda y fundador de la dinastía de los timúridas. 












domingo, 19 de abril de 2026

Uzbekistán 4

 Bukhara-Samarcanda

Antes de salir hacia Samarkanda en tren por la tarde, en Bukhara visitamos Chor Minor, que significa “cuatro torres”. Se trata en realidad de las cuatro torres que marcaban la entrada a una madrasa, hoy desaparecida, construida en 1807 por un rico comerciante turco. Cada torre simbolizaba una ciudad: Termez, Denov, Kunya-Urgench y La Meca. Originalmente, la madrasa era para 80 alumnos y tenía 59 celdas. Justo enfrente hay una tienda de antigüedades con reliquias de la época soviética. No te la pierdas. 

Alrededor del Lyabi-Hauz se respira el ambiente de la ciudad y es el lugar donde mejor se nota el pulso del corazón uzbeko. 

La plaza gira en torno a un hauz (estanque) de 1620, uno de los pocos supervivientes de la era soviética. Antiguamente, la ciudad estaba salpicada de estos estanques que servían como reserva de agua, pero los rusos los drenaron casi todos en los años 20 para frenar las epidemias. Por suerte, éste se salvó. Sentarse aquí y tomar un café a la sombra de sus moreras centenarias, es asistir a un museo al aire libre.

En una de las esquinas se ve la estatua de Nasreddin Hodja, un cuentacuentos subido a su mula, cuyas historias siempre guardan una lección de bondad e ingenio.

El estanque está flanqueado por tres edificios históricos, cuya entrada es gratuita: la Madraza Kukeldash (s. XVI), la Madraza Nadir Divan-Begi y su Khanaka (un lugar de retiro para los sufíes itinerantes).

A continuación, entre las callejuelas del barrio judío comemos un delicioso Plov de ternera en el restaurante del artesano textil Toshov Rahmon. Atrévete a probar los vinos uzbekos.

Después de un viaje de dos horas en un tren Talgo llegamos a Samarcanda, la mítica ciudad de «Las Mil y Una Noches» con 2750 años de historia, asistimos a un espectáculo de luces y música en la Plaza Registán.











sábado, 18 de abril de 2026

Uzbekistán 3

 Bukhara, la perla del Islam. El origen del nombre Bukhara tiene muchas versiones, pero la más popular es que "Bukhara" significa Lugar de Fortuna. La Comunidad Autónoma de Bukhara tiene casi 2.000 monumentos Patrimonio de Humanidad por la UNESCO y aún se puede sentir el ambiente de antaño callejeando por el casco antiguo, lo que contribuye a su éxito como destino turístico ya que traslada al viajero a un sueño de «Las Mil y Una Noches». La legendaria ciudad de la Ruta de Seda es, con 295.000 habitantes, la séptima ciudad de Uzbekistán en cuanto a población. 

Por la mañana visitamos en primer lugar tres mercados con cúpulas del siglo XVI conocidas como la Primera (Toki-Sarrafon), la Segunda (Tokı-Telpakfurushon) y la Tercera (Toki-Zargaron). Son unas galerías abovedadas empleadas para el comercio y talleres artesanos. Busca las famosas tijeras de Bukhara (con forma de cigüeña). A continuación, la Madraza Ulugbek (siglo XV), la segunda madraza construida por Ulugbek, el gobernador de Samarcanda, nieto del famoso conquistador y fundador de la dinastía de los timúridas Amir Timur o Tamerlán; y la Madraza de Abdulaziz-Khan (siglo XVII). 

Continuamos por el Complejo Arquitectónico Po-i-Kalon, de cúpulas turquesas y ladrillos caravista, que incluye el Minarete Kalon, erigido en 1127, que hacía de faro para las caravanas de camellos que atravesaban las vastas llanuras de Asia Central, evitando que se perdieran en las tormentas de arena del desierto y poder descansar en los caravansaraes antes de proseguir su camino. Según cuentan, el mismísimo Gengis Khan quedó tan impresionado que ordenó no destruirlo mientras el resto de la ciudad ardía tras la conquista del temible ejército mongol en 1220. La Mezquita Po-i Kalon (siglo XII), una de las más grandes de Asia Central y la Madraza Miri Arab (siglo XV) que actualmente sigue en funcionamiento como escuela coránica. Nos acercamos hasta la Mezquita Bolo-Hauz (siglo XIX), construida por orden el emir Shah Murad, que cuenta con 20 columnas de madera tallada. 

Seguimos hasta el Museo del Sistema de Agua y Manantial Sagrado Chasmai Ayub (siglo XIV), también conocida como "la Fuente de Santo Job". Se trata de un lugar sagrado que se cree fue visitado por el profeta Job. 

Hacia el mediodía nos acercamos al Mausoleo de los Samánidas (siglos IX-X). No tiene azulejos de colores, sino un intrincado trabajo de ladrillo terracota que cambia de sombra según le da el sol. Es tan resistente que sobrevivió mil años enterrado bajo el lodo. Aquí está enterrado Ismail Samani, el emir que tras renunciar al zoroastrismo se convirtió al islam e hizo de Bukhara uno de los grandes centros religiosos y culturales.

Al atardecer subimos hasta la Ciudadela Ark (siglos V-XIX), residencia de los emires de Bukhara, una fortaleza símbolo de poder y fuerza. Es el monumento arquitectónico y arqueológico más antiguo de la ciudad. El último baluarte del emir frente a los bolcheviques en 1920. Las vistas hacia la ciudad desde lo alto de las murallas, con el minarete de fondo y la luz dorada sobre las cúpulas, son una foto perfecta.











 


viernes, 17 de abril de 2026

Uzbekistán 2

 Khiva-Bujara

Hoy salimos por carretera con destino a Bukhara (450 km, 7 horas de trayecto). El viaje atraviesa el desierto de Kyzyl Kum (“Las Arenas Rojas”), uno de los mayores de Asia Central, donde se pueden observar los paisajes áridos característicos de la antigua Ruta de la Seda como la nominó Marco Polo. 

El trayecto ofrece la oportunidad de imaginar cómo viajaban las antiguas caravanas entre Samarcanda y Bukhara, cruzando estas inmensas llanuras y atravesando el río Amudaria. El nombre de la ciudad de Bukhara en Uzbekistán ya evoca el esplendor de Oriente. Es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco con un casco histórico que es uno de los mejores ejemplos de arquitectura y arte islámicos. El sabio Avicena, médico y filósofo, nació aquí. 

Después de comer un rico "SHIVIT OSHI", plato de los kanes, y una cerveza fría Sarbast, vamos en autobús hasta el Palacio de Verano del último emir Sitorai Mmokhi Khossa, ubicado a varios kilómetros de la ciudad. 

Este palacio, construido entre 1912 y 1918, representa una interesante combinación de estilos arquitectónicos orientales y europeos. Su historia refleja el ocaso del emirato de Bukhara, ya que los emires fueron expulsados tras la toma del poder por los bolcheviques en 1920, cuando el emirato -entonces un protectorado del Imperio ruso- dejó de existir. El último emir estudió en San Petersburgo. 

Para terminar el día damos un paseo al atardecer por la parte antigua de la ciudad hasta el minarete Kalyan.












Uzbekistán 1

Khiva

La conocida como Ruta de la Seda hace referencia a una red de caminos comerciales que se han usado durante siglos. Conectaban China con países de Asia Central, llegando hasta Turquía y a otros países del norte de África. Desde aquí las mercancías llegaban hasta Europa y a países de África como el actual Mali. Uzbekistán fue uno de los países que atravesaban las caravanas que hacían la Ruta de la Seda. Desde China, se dirigían a Europa cargadas de seda, por supuesto, pero también de especias, papel, té, piedras preciosas...  La sed, el hambre y los saqueos eran el pan de cada día de los caravaneros entre etapa y etapa. Las fortalezas proporcionaban una relativa seguridad. Khiva rodeada de una gran muralla, -ciudad amurallada de Ichon Qala, ladrillo y revestimiento de adobe-, fue un antiguo reino unido al Imperio persa. Hay leyendas que cuentan que fue uno de los hijos de Noé quien la fundó. 

Khiva, ciudad-oasis perdida en el desierto Kizil-Kum. Cuenta con 2500 años de la historia y testigo de batallas crueles y renacimientos esplendorosos. Aunque toda la ciudad está hecha de barro cautiva con su simplicidad y armonía de colores. Lo más majestuoso de la ciudad antigua es la ciudad amurallada Ichan Qala, museo a cielo abierto, que ya en la época soviética fue incluida en la Lista de Patrimonio de Humanidad por la UNESCO (siglos XII-XIX).

Empezamos las visitas por la ciudad de “Las Mil y Una Noches” frente al Minarete Kalta Minor, que tenía que haber sido el más alto del mundo islámico en la época, pero el kan Mohamed Amin Khan murió antes de terminarlo y se quedó inacabado tal y como lo podemos ver en la actualidad; la Madraza de Mohamed Amin Khan, junto al Minarete Kalta Minor, construida entre 1845 y 1855, por orden de Mohamed Amin Khan, es la madrasa más grande de Khiva y llegó a albergar a más de 250 estudiantes, actualmente ha sido reconvertida en un hotel; después visitamos la fortaleza Kunha Ark, un palacio fortaleza construido en 1686 dentro de la ciudadela rodeado por una muralla para proteger a los kanes; la Madraza de Mohammed Rakhim Khan, un kan que era un amante de las artes, la poesía y la ciencia; la Mezquita Juma, que significa mezquita de los viernes, cuya su construcción data del siglo X, a pesar de que fue reconstruida en el año 1788, tiene 213 columnas, siendo de las más antiguas de Khiva; la Madraza y el Minarete de Islom Khodja (minarete más alto de Khiva, con visita al exterior); Madraza y Caravans Allakuli Khan; Complejo Arquitectónico Tash Hovli (harem), un segundo palacio en Khiva construido por encargo de Allakuli Khan, en ella se visitan los patios, las habitaciones de las concubinas y la habitación del Kan y para terminar la mañana visitamos el complejo Islam Khoja. 

Después de comer en restaurante local continuamos con el Mausoleo de Pakhlavan Makhmud (1247-1326), una de las mejores obras de la arquitectura de Khorezn de los siglos XVIII y XIX. Se construyó en honor del famoso poeta de Khiva, artesano e invencible soldado famoso por su fuerza. El poeta fue enterrado en un taller cercano a su casa. Tras su muerte, fue venerado como santo en Khiva y su humilde tumba se convirtió en un lugar de culto para los fieles; la Plaza Registán de Khiva; la madrasa de Mohamed Rakhimkham y la mezquita de la fortaleza Kuhna Ark.

Consejo: en cuanto al dinero, saca efectivo (Soms) en un cajero ATM o cambia dinero en el hotel. También aceptan euros y tarjeta en restaurantes y algunas tiendas. Aunque en los bazares prefieren dinero contante y sonante. 



















Uzbekistán 7

 Samarcanda está envuelta en leyendas, la historia más célebre que se refiere a la muerte es de origen persa. Así la cuenta Farid ud-Din Att...