La Sala Rekalde acoge la exposición “Con la boca abierta” de la fotógrafa Cristina García Rodero (Puertollano, Ciudad Real, 1949), la primera mujer española integrante de la agencia Magnum Photos.
La muestra abarca desde los primeros trabajos fotográficos de finales de los setenta hasta la actualidad y está compuesta por una selección de imágenes de las más de treinta mil que se han revisado para esta exposición. El recorrido de la exposición es un apasionante viaje guiado por la mirada personal de la fotógrafa manchega. Con la intención de transmitir las emociones y repasar los diferentes estados de ánimo a través de las imágenes. Se aprecia el interés de la autora por las individualidades y su necesidad de aproximarse a la gente, intentando siempre una relación cercana con las personas. La muestra permanecerá abierta hasta el 17 de mayo.
Se puede visitar de martes a sábado de 10:00-14:00 y 17:00-20:30 h y domingos y festivos de 10:00-14:00 h.
La villa de Bilbao fue su cuna, que odió y amó a partes iguales, y que extrañó hasta la médula durante sus viajes. «Bilbao soy yo de cuerpo entero», dejó escrito. Ahora, el legado de Blas de Otero (1916-1979), uno de los mejores poetas de la segunda mitad del siglo XX, se quedará para siempre en la ciudad a la que dedicara tantos versos. La ciudad que consideraba «llena de iglesias y casas públicas, donde el hombre es harto y el hambre se reparte a manos llenas, plagada de adulterios e indulgencias» ya perdió la biblioteca de Miguel de Unamuno, a quien vio nacer pero quien quedó prendado de la bella Salamanca. Por eso, en diciembre, el Ayuntamiento ratificó un pacto de vital importancia para la ciudad. La viuda de Blas de Otero, Sabina de la Cruz, decidió ceder a la Fundación todos sus fondos bibliográficos y los derechos de autor del poeta, que se encargará de su promoción, difusión y gestión durante 30 años a partir de su fallecimiento. Después, todo este legado de valor incalculable será patrimonio municipal.
El Museo Guggenheim Bilbao acoge hasta el 16 de febrero de 2020 “Obras maestras de la Kunsthalle Bremen: de Delacroix a Beckmann” que narra la historia de esta colección alemana y su precoz dedicación al arte moderno a través de la yuxtaposición de obras de arte francesas y alemanas realizadas en el período comprendido entre el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
Según fuentes de la pinacoteca bilbaina, este desarrollo histórico, específico de la ciudad de Bremen, sin embargo, refleja y, en ocasiones, cristaliza los debates que se produjeron tanto a nivel nacional e internacional en torno al arte moderno y su relevancia.
Añaden que la Kunstverein de Bremen fue fundada en 1823 por un grupo de ciudadanos comprometidos y amantes del arte con el objetivo expreso de mejorar el “sentido de la belleza” de la sociedad que se reunían para hablar sobre sus colecciones de arte y que se ha ido forjando a lo largo de siglos de actividad empresarial y comercial, construcción naval y navegación marítima que evoca la peripecia del propio Bilbao.
El Museo Guggenheim Bilbao acoge, de manera retrospectiva, el trabajo de Jesús Rafael Soto (Ciudad Bolívar, Venezuela, 1923–París, 2005). Estructurada en torno a la concepción que este artista defendía de la experiencia estética en términos de temporalidad, intensidad y participación del espectador, Soto. La cuarta dimensión ofrece una oportunidad inusitada para reexaminar la trayectoria de una figura visionaria, que transformó el arte de la segunda mitad del siglo XX.
Según fuentes del museo, la idea de una “cuarta dimensión” evoca la unidad de espacio y duración, figura plástica y experiencia en el tiempo, así como la transcendencia y el hiperespacio, y es uno de los conceptos fundamentales que los artistas de mediados del siglo XX heredaron del período de espiritualidad casi utópica de las vanguardias. Soto consideraba que el artista debía trabajar usando sus propias técnicas y estrategias en un ámbito de investigación compartido con la ciencia y la filosofía.
La exposición permanecerá en la pinacoteca bilbaina hasta el 9 de febrero de 2020. Sala 105.
El Hospital de Santa Marina celebra su 75 aniversario con una exposición fotográfica en la estación de metro del Casco Viejo de Bilbao salida San Nicolás.
Bajo el título “Yo también te cuido”, esta muestra rinde homenaje tanto a la labor de las y los profesionales, como a pacientes que han pasado en algún momento por sus instalaciones, a sus familias y al voluntariado.
El Museo Guggenheim Bilbao acoge la exposición Thomas Struth, un viaje completo por el innovador trabajo a lo largo de cinco décadas de uno de los fotógrafos europeos más influyentes de la posguerra, cuya evolución artística se ha visto marcada por las preocupaciones sociales.
Según fuentes del museo, las imágenes de Thomas Struth (Geldern, Alemania, 1954) tienen un carácter distintivo por las preguntas que plantean, en torno a temas como el espacio público, los lazos familiares, la naturaleza y la cultura, o los límites de las nuevas tecnologías. Así, Struth aborda cuestiones fundamentales como la inestabilidad de las estructuras sociales o la fragilidad de la existencia humana a través imágenes con una elegancia formal que suscitan la participación y empatía del público hacia estos temas.
La exposición permanecerá en la pinacoteca bilbaina hasta el 19 de enero de 2020. Comisarios: Thomas Weski, Curator, Berlín; y Lucía Agirre, Curator, Museo Guggenheim Bilbao. Exposición organizada por la Haus der Kunst, Munich en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao.
Ambulatorio en honor al Doctor Areilza. Enrique de Areilza Arregui (1860-1926) nació en la calle San Francisco. Doctor en medicina, Fundó el Sanatorio Bilbaino y el Sanatorio Marino de Górliz. En el Santo Hospital Civil de Bilbao hay un busto dedicado a su memoria y otro frente al Sanatorio Marino de Górliz.
También fue conocido por la gran labor que realizó para ayudar a los mineros que sufrían algún accidente en las minas de La Arboleda en la localidad del Valle de Trápaga. Aconsejo la lectura de la novela “El intruso” de Vicente Blasco Ibáñez. Algunos de los personajes masculinos están basados en personajes reales de la época. Así, el Doctor Aresti sería el trasunto del Doctor Areilza (1860-1926), médico de las minas, y el de su primo carnal, José Sánchez Morueta ‘Pepe’, se correspondería con Victor Chávarri (1854-1900)
La heladería de Bilbao‘Nossi – Be’ en la calle Navarra que se fundó en 1911 debe su nombre a una isla de Madagascar desde la que importan las ramas de vainilla bourbon y el cacao que se usan en la elaboración de sus productos.
Tiene en su carta aproximadamente ciento cincuenta sabores distintos, entre ellos algunos de queso con salmón o de txipirones en su tinta, así como los helados de yogur con fresas, mantecado, trufa y yogur natural.
También ofrecen batidos, gofres, granizados, horchatas y tés, cafés y chocolates. Aún en la actualidad, la heladería mantiene gran parte del attrezzo y la decoración de la tienda original, regalando a sus clientes un espacio que respira historia de Bilbao.
El Museo Guggenheim alberga, hasta el 24 de marzo, la exposición De Van Gogh a Picasso. El legado Thannhauser. Presenta casi cincuenta obras de grandes figuras del impresionismo, así como de los primeros maestros modernos, como Paul Cézanne, Edgar Degas, Edouard Manet, Paul Gauguin, Claude Monet, Renoir, Pablo Picasso y Vincent van Gogh.
La sala Rekalde acoge hasta el 19 de mayo ‘En el tiempo’, una muestra fotográfica de Carlos Cánovas que recoge más de un centenar de obras en torno al paisaje urbano, captadas en los últimos cuarenta años. La mayor parte son inéditas.
‘En el tiempo’ es el título de la exposición del fotógrafo navarro Carlos Cánovas, un artista muy ligado a Bilbao y Bizkaia donde ha realizado una parte muy significativa de sus series fotográficas.
Como explica el fotógrafo, “Estas series reflejan mi vagabundeo por la ciudad y sus periferias, mi ‘errancia’, en la tradición fotográfica de quien se mueve por los escenarios y se deja influir por ellos. Intento registrar mi experiencia y mis sensaciones en esos lugares que generalmente asocio con las ideas de tiempo fugaz y de distancia emocional”.
www.carloscanovas.com
La exposición propone un recorrido por el trabajo del fotógrafo Carlos Cánovas, en relación con lo urbano, desde los primeros años 80 hasta la actualidad. Se exponen un centenar de fotografías articuladas en seis series: Tapias (1980), Extramuros (1983-1990), Vallès Oriental (1990), Paisaje sin retorno (1993-1994), Paisaje anónimo (1992-2005) y Séptimo cielo (2007-2017).
Según los organizadores de la exposición, sus fotografías son documentos poéticos construidos en momentos intermedios que preceden o rememoran grandes cambios sociales e industriales. En ellas confluyen la naturaleza y la intervención humana. Son paisajes intersticiales, situados en los límites de la ciudad, que sugieren múltiples lecturas en torno a los conceptos de espacio, distancia y tiempo, conceptos que el fotógrafo también utiliza para su particular reflexión sobre la fotografía. Cánovas se aleja de la pretensión de objetividad, estableciendo un vínculo afectivo con los espacios que propone.
Excepto la última serie, Séptimo cielo, las demás están realizadas en el proceso químico y en blanco y negro. La ausencia de toda presencia humana intensifica aún más la soledad y melancolía de los lugares elegidos. Como otros autores que se han ocupado del paisaje urbano, Cánovas prefiere que no haya nadie para no distraer al espectador en su mirada. Con Séptimo cielo da el salto al sistema digital y al color, y regresa a los lugares más cercanos a su casa, en la localidad de Zizur Mayor, lugares con los que mantiene por tanto un nexo de proximidad más intenso que en ocasiones anteriores.
El trabajo de Carlos Cánovas, en su conjunto, constituye una suerte de registro crítico sobre la transformación de lo urbano. A la vez, esta exposición pone de manifiesto la idea del autor sobre la propia fotografía, “una actividad permeable a la experiencia personal, en cada lugar y en cada momento, una experiencia que puede manifestarse en respuestas diferentes, pero que, desde su carga poética, gira intensamente en torno a las ideas de tiempo y distancia”.
La exposición “En el tiempo” de Carlos Cánovas, comisariada por Juana Arlegui, recibió el premio del público a la mejor exposición en la pasada edición de PHOTOESPAÑA 2018. La muestra fue producida por el Museo Universidad de Navarra, con la colaboración del Museo ICO.
Carlos Cánovas (Hellín, Albacete, 1951) reside desde el mismo año de su nacimiento en Pamplona. Su carrera ha estado marcada, desde sus comienzos, por su doble condición de fotógrafo y estudioso del medio. Inició su actividad fotográfica en 1972, aunque fue en 1980 cuando empezó a desarrollar su obra personal y a ejercer una notable actividad docente, impartiendo talleres y cursos especializados en diversos centros y universidades. Sus estudios sobre la historia del medio fotográfico, así como el conocimiento de lo que se estaba haciendo en otros lugares, sobre todo en Europa, jugaron también un importante papel en su forma de entender la fotografía.
Su obra se ha mostrado en numerosas exposiciones, individuales como las realizadas en el Museo de Bellas Artes (Bilbao, 1994) o el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM, Valencia, 1997), y colectivas, entre las que destacan las realizadas en el Instituto Cervantes en diversos países, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), en el Museum of Contemporary Photography (Chicago) o en el Instituto Cultural de México (Washington). Es autor de varios libros que recogen su obra personal, como Deriva de la ría: paisaje sin retorno (Fundación BBK, Bilbao, 1994), Paisajes Fugaces (IVAM, Valencia, 1997), Paisaje Anónimo y Por las mismas calles (Ayuntamiento de Pamplona, 2002 y 2016) y Séptimo cielo, fotografías de un paisaje cercano (Universidad de Navarra, 2012). Ha publicado también diversos títulos en relación con la historia de la fotografía, como Miguel Goicoechea, un pictorialista marginal (Ikeder, Bilbao, 1994) y Navarra: Fotografía (Gobierno de Navarra, Publicaciones, Pamplona, 2013). Ha sido profesor de fotografía contratado por la Universidad Pública de Navarra (2000-17). Fue miembro del Consejo Navarro de Cultura (1983-86), y asesor de la colección de arte contemporáneo del MAC, A Coruña, (2010-17).
Hoy los coros salen a cantar en honor a Santa Águeda, una de las primeras vírgenes mártires occidentales. Al igual que otros, Santa Águeda fue nombrada patrona en el País Vasco, mezclándose también en algunos pueblos con la leyenda. La temática de las coplas es diversa y recuerda a la vida de la santa. En cada lugar suele tener sus letras y en algunos se acompañan con bertsolaris.
Una de las localidades que más mantiene esta tradición es Bilbao, por cuyo Casco Viejo se ven grupos de niños y adultos vestidos de caseros que dedican sus versos a la santa mientras piden limosnas para dedicarlas a diversas causas sociales.
Exposición fotográfica “Womenbi” en el Museo Marítimo Ría de Bilbao. Con el lema 'Igual talento, igual reconocimiento' la exposición tiene el objetivo de visibilizar, reconocer el talento y dar voz a las mujeres profesionales, desde una perspectiva positiva y realista.
"La igualdad es una carrera de fondo y aunque aún queda mucho camino por recorrer, también es una realidad que las mujeres han avanzado en todos los sectores y lo siguen haciendo de forma imparable, con fuerza y talento”, indican los organizadores de la iniciativa.
La muestra es una estrecha colaboración entre el fotógrafo Enrique Moreno Esquibel y la periodista Marta Fernández. El proyecto consta de una exposición fotográfica de 20 perfiles de mujeres de diferentes profesiones de nuestro entorno.
La exposición se puede visitar en el Museo Marítimo Ría de Bilbao hasta el próximo 31 de enero. Entrada gratuita. Después tendrá carácter itinerante por otras salas de Bilbao y localidades de Bizkaia.
El Correo, en la sección Planes, publica un recorrido para descubrir los lugares esenciales en la trayectoria vital y artística del literato bilbaíno, que amó y detestó su ciudad con idéntica vehemencia
Siempre quiso ser poeta pero el
destino le obligó a convertirse en abogado. Hay veces que el hado decide en
contra de uno mismo. A Blas de
Otero le impuso un camino de vida material que le inclinaba
hacia la muerte intelectual. Cuando en plena adolescencia fallecían su hermano
y un padre amargado por la ruina, el futuro escritor debió hacerse cargo de la
familia. «Iba a estudiar Letras, pero un hermano que murió a los 16 años había
iniciado ya Derecho y mi familia me animó a ocupar su lugar», escribía. Antes
todo había sido distinto. Cuando el 15 de marzo de 1916 amaneció al mundo en Bilbao,
se libraba una I Guerra Mundial que empobreció a muchos y enriqueció a la alta
burguesía de una España neutral. Entre esos ricos estaba su progenitor, Armando
de Otero, a quien por entonces le iban bien los negocios del metal.
Un recorrido por su ciudad natal
acerca la figura de este gran autor. Puede realizarse guiado, para grupos, o
por libre, siguiendo los consejos de este reportaje. En ambos casos, arranca
en la calle San Agustín 1, detrás del Ayuntamiento, donde
tenían su casa los abuelos paternos, el capitán de la Marina Mercante Blas de
Otero y Melitona Murueta. Por entonces, la infancia de aquel niño era
acomodada, aunque poco duraría.
La posguerra y la depresión
económica acabaron con la holgura cuando Blas tenía solo diez años. Como
buen bilbaíno, adoraba el Nervión, junto al que paseaba con regularidad.
Por eso el siguiente punto al que dirigirse es la ría de la que escribió:
«Recuerdo/ (…) sus muelles/ grávidos de mercancías y de barcos,/ sus ocres
ondas, las gaviotas grises,/ los altos hornos negros, encarnados,/ donde el
hombre maldice...». A partir de ahí, los pasos han de dirigirse hacia las Siete
Calles, a la Plaza Nueva, Barrencalle Barrena y los soportales junto a la
corriente acuosa.
La libertad en Madrid
El poeta mantuvo una controvertida
relación de amor-odio con su ciudad, a la que dirigió duras palabras: «Te
padecí hasta el ahogo/ Bilbao: tu cielo, tus casas/ negras. Y tu hipocresía».
Marchó a Madrid tras romper las cadenas de la abogacía y decidirse a estudiar
Filosofía y Letras, pero debió regresar al caer enferma su hermana. Junto al
teatro Arriaga, frente al local que ocupó el literario café Boulevard, es
preciso recordar nuevos versos: «(…) ah este Bilbao puñetero que si no fuese porque
llueve/ nos ahogaríamos todos de aburrimiento (…)». Prefería la capital
española, a donde se había trasladado su familia en 1927. Donde descubrió la
libertad de las calles, las lecciones de toreo. Hasta que a los quince años la
muerte del progenitor le obligó a regresar.
En el número 5 de Hurtado de Amezaga, frente a
la estación, tenía su abuelo materno una consulta médica. En la misma calle
pero en el cuarto piso del 29 –entonces 30–, aguarda la casa natal con una
placa. No acaban ahí las paradas de esta avenida. En el 52 su padre construyó
una casa donde Blas residiría hasta los diez años. Enfrente, toma relevancia La
Quinta Parroquia. Allí hizo su primera comunión. «(…) de blanco
y azul, pero tan angustiada, tan atosigante de bandas sobre el traje marinero,
velas, velos y azucenas, que maldita la falta que hacían». Bilbao era por
entonces una ciudad tradicional, «Ciudad llena de iglesias/ y casas públicas,
donde el hombre es harto/ y el hambre se reparte a manos llenas./ Bendecida
ciudad llena de manchas/ plagada de adulterios e indulgencias:/ ciudad donde
las almas son de barro/ y el barro embarra todas las estrellas».
También en
Hurtado de Amezaga, frente al número 36, espera el que fuera
domicilio familiar entre 1934 y 1945. Se instalaron a su regreso de la capital
española, tras quedar en ruina. En el antiguo hogar hoy derribado estudiaba
Derecho sin ganas y con la premura de la necesidad económica. «Mi cocina en
Hurtado de Amézaga 36 contribuyó a la evolución de mi ideología. (Hoy recuerdo
aquella cocina como un santuario, algo así como Fátima con carbonilla)».
«Te amo desoladamente»
Con los años Blas destacará en la
poesía. Vivirá en París donde conoce a exiliados españoles comunistas de
quienes asume la interpretación marxista de la historia. Desea una sociedad
basada en la justicia y la dignidad para todos. Encuentra así la justificación
moral para su oficio de poeta. Quiere hablar aunque se lo impiden. Censuran sus
poemas. Hieren el fruto de su pluma. La siguiente parada recala en Alameda
Rekalde 70, casa de la madre, Concepción Muñoz, donde habita la
familia desde 1946.
Allí dio clases a alumnos de
Derecho. Allí regresaba tras largos viajes emprendidos desde 1956 hasta que en
1964 se traslada a Cuba, donde inicia un matrimonio frustrado. Vuelve para instalarse
definitivamente en Madrid, en 1968. Y en esa ciudad el caprichoso destino
provoca un encuentro con una novia bilbaína de juventud, Sabina
de la Cruz, su futura esposa.
En la calle
Egaña finaliza el paseo. Un busto del poeta recuerda su
presencia. Así permanece en esta ciudad a la que finalmente rindió pleitesía.
«De joven te ataqué violentamente. (…) Te amo desoladamente desde Madrid,
porque sólo tú sostienes mi mirada, das sentido a mi vida». Una vida que
finalizaba el 29 de junio de 1979 tras dejar versos inolvidables.
Baños
y frontón en Orozko
Una segunda ruta
dedicada al autor acerca hasta Orozko. Allí se desenvolvió la familia materna,
al amparo de la abuela Josefa Sagarmínaga. Las faldas del Gorbea eran para Blas
el «valle de mi adolescencia», la querencia al campo, a la memoria de los
antepasados y los primeros pasos en el amor. Comienza en el puente y la plaza
del Ayuntamiento, por donde deambulaba «los días de sol y fiesta». Para derivar
a la ermita de Santa Marina y al panteón familiar, en el cementerio de San
Juan. En el frontón tendió «diariamente los músculos de muchacho». El río fue
lugar de juegos, «donde me bañé de niño, piedras rodadas, guijos como anillos,
chopos tintineantes, líricos atardeceres amarillos».
Pero el enclave más
importante es, sin duda, la casa-palacio Ugarte –o de Cantarrana–, hogar de sus
abuelos José Ramón y Josefa, doña Pepita. Con el huerto repleto de «cerezas
coloradas, manzanas reinetas, príncipes peras y breves violetas, con una gran
gota de almíbar temblando sobre la hierba». La galería encima del jardín. La
biblioteca del abuelo médico y el dormitorio de Blas, donde pasaba horas
mirando la cima de Santa Marina, «la falda de la montaña infantil, de ramas
tiernas, helechos, espliegos, hierbas aromáticas, y una gran nube blanca
coronándole la cabeza».
Cuenta una antigua leyenda que circulaba durante la Edad Media en la Villa de Bilbao, por el año 1400, que por aquella época existían unos seres alados que vivían en las zonas boscosas del actual barrio de San Francisco y que de vez en cuando hacían incursiones entre las orillas del antiguo poblado de Bilbao La Vieja, los arenales y las calles de la nueva Villa de Bilbao, que se había fundado en 1300, en las tierras donde estos seres vivían desde hacía mucho tiempo.
Según decían las gentes de Bilbao, estos seres, “que no se sabía si eran machos o hembras, siempre estaban en pareja y se acercaban a quienes estaban solos o desamparados. Y cuando les rozaban con su pecho, o su lomo, o cualquier otra de las partes de su cuerpo, transformaban el ánimo de las personas, que en un momento pasaban a sentirse más afortunadas y queridas, y así encontraban amor y suerte en la vida. Y no tardaban en tener gran alegría de vivir, y encontraban pareja, y los que ya la tenían, la conservaban hasta el fin de sus días”.
Muchos siglos después, el ingeniero que diseñó el Puente de La Merced, recuperó a los seres alados de la leyenda y puso ocho farolas de fundición, con dieciséis seres alados, dispuestos en parejas, a los dos lados del puente, que nos miran cuando pasamos...
La leyenda dice que si tocas su pecho o su lomo con una caricia, te beneficiarás de su protección en el amor y la buena suerte. Fuente: bilbaohistoriko.org
En Galdames (Montellano) se celebrará el Bicentenario del nacimiento de Antonio Trueba. Los actos conmemorativos que se desarrollarán entre 2018 y 2019 servirán para divulgar la figura del escritor y cronista encartado, también archivero de Señorío de Bizkaia e Hijo Predilecto del Territorio y fallecido en 1889. Se ha firmado el protocolo de colaboración entre Juntas Generales de Bizkaia, Diputación Foral de Bizkaia, y el ayuntamiento de Galdames para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Antonio Trueba. La estatua de Antonio Trueba sentado en una silla preside los Jardines de Albia. Se halla enterrado en la cercana iglesia de san Vicente.
La fuente del Perro, esquina con Bidebarrieta, representa un templete clásico, y la pila, un sarcófago. En el frontón triangular está esculpida la fecha de 1800, en que se reformó por el arquitecto municipal Juan Bautista Orueta en colaboración con Miguel de Maruri.
Tiene tres caños cuya salida de agua tiene una cabeza de león.
A partir de su renovación, a la gente le pareció que las cabezas de los caños eran de perro, y de aquí, por costumbre, se le empezó a llamar por este nombre.
Escuelas Mújica en la calle Sta. María (Casco Viejo).
Arquitecto: Ricardo Bastida. 1927. Llamadas así en honor al maestro Lorenzo Mújica.
Nació en Orozko en 1822 y se jubiló en 1901. Según cuentan, solamente faltó dos veces en su vida clase, al fracturarse una pierna y cuando fue a Madrid para asistir a un congreso pedagógico. En la terraza de la escuela se daban clases al aire libre.
En esta casa de la calle Sta. María (Casco Viejo) nació Rafael Moreno Aranzadi “Pichichi” (1892-1922), jugador del Athletic que inició el profesionalismo de los jugadores de fútbol.
Exposición fotográfica de Ricardo García Vilanova en el Muelle Evaristo Churruca en el que muestra el ascenso y caída del Estado Islámico.
Retrata el impacto de la guerra, la crisis de las personas refugiadas y la destrucción de ciudades en Siria, Irak y Libia.
En ellas se plasman los combates, la posterior liberación y la situación actual en las ciudades de Mosul y Al Raqa. También recoge imágenes de otros escenarios de batallas importantes, como Kobane, Sinyar o Sirte, entre otras.
La muestra pretende mover a la reflexión sobre las consecuencias de la guerra y el drama de los millones de personas que huyen de la misma.
Ricardo García Vilanova es fotógrafo de guerra. Desde 2011 también es videoperiodista. Entre septiembre de 2013 y marzo de 2014 estuvo secuestrado en Siria por el Estado Islámico: «Que un periodista se convierta en noticia es la antítesis del periodismo», ha dicho. Cada año está algo más de seis meses en países en conflicto. Docenas de medios han publicado sus fotos: Newsweek, New Yorker, Time, New York Times, Washington Post,Wall Street Journal, Le Monde, Guardian, Der Spiegel, El País, El Mundo. Ha trabajado en muchos países, pero ha dedicado esfuerzos o temporadas más largas a cuatro: Haití, Afganistán, Libia y Siria.