viernes, 9 de febrero de 2018

Leonardo Padura


Azkuna Zentroa presentó ayer ‘La transparencia del tiempo’, la última novela de Leonardo Padura, Premio Princesa de Asturias 2015 y una de las figuras más relevantes de las letras cubanas.
En este encuentro literario conversó con María Eugenia Salaverri, presidenta de la Asociación de Escritores Vascos y coordinadora de los encuentros ‘Aurrez Aurre’ de la Mediateka BBK.
Tras la conversación tuvo lugar ‘La hora del lector’, un espacio de encuentro distendido donde el autor firmó sus obras y compartió su experiencia literaria con las personas asistentes.
Leonardo Padura (La Habana, 1955) ha trabajado como guionista, periodista y crítico. El reconocimiento internacional le llegó con la serie de novelas policiacas protagonizadas por el detective Mario Conde, a la que pertenece su último trabajo.
Padura combina en su obra la crónica social de la Cuba contemporánea y la grandiosidad de la literatura para conectar historias en el tiempo que nos hacen comprender mejor muchas situaciones y episodios históricos.

miércoles, 31 de enero de 2018

Hospital de Santa Marina

El complejo hospitalario para enfermos tuberculosos, se inició en el año 1930 con la construcción de la “Enfermería Victoria Eugenia”, ahora abandonada, llamada “Briñas” a partir de 1931; a la que se sumaron el sanatorio para niños “Víctor Tapia” y el pabellón Franco, único que persiste en la actualidad, si bien destinado a pacientes crónicos.
La necesidad de un hospital destinado a tuberculosos en Bilbao era evidente desde finales del siglo XIX, y así lo habían demandado médicos, higienistas y prensa. Pero a raíz de la creación del dispensario Ledo en el centro de Bilbao, parece que esta demanda se había enfriado, aunque la necesidad no solo continuaba, sino que iba in crescendo. La sala para enfermos tuberculosos del Hospital de Basurto estaba saturada y era penosa la situación de los tuberculosos que no siendo pobres atendidos por la beneficencia en aquel hospital, tampoco contaban con recursos económicos para seguir el régimen de reposo y sobrealimentación recomendado por los médicos o pagar el internamiento en un sanatorio.
Pero parecía que Bilbao hubiera agotado su capacidad de generar recursos económicos apelando a la solidaridad de la población y las Administraciones Públicas tampoco parecían dispuestas a aportarlos. Tras varios intentos fallidos, hubo que esperar hasta el año 1927 para que gracias a la generosidad del filántropo bilbaíno Luis Briñas Mac-Mahon pudiera ser construida la enfermería Victoria Eugenia, inaugurada en 1930, después de que su construcción sufriera notables dificultades. 
Su dirección fue encomendada al joven médico Ramón Zumárraga, quien continuó desempeñándolas hasta su jubilación.  
Sus cien camas fueron pronto desbordadas, lo que obligó a ampliarla durante los difíciles años de la guerra y la posguerra. En 1938 se inició la ampliación de Briñas, que duplicó su capacidad; entre 1941 y 1942 se construyó el edificio que llevó el nombre del industrial y financiero bilbaíno Víctor Tapia, quien había donado el dinero necesario para su construcción. Estaba destinado a los niños con tuberculosis pulmonar que no eran admitidos en el Sanatorio Marino de Gorliz. 
Poco después se construía el pabellón “Franco”, inaugurado en 1944, que quedó destinado a pacientes varones, quedando a partir de entonces Briñas para la hospitalización femenina.
A partir de 1944, el complejo hospitalario “Santa Marina” disponía de 650 camas y un cuadro médico que incluía médicos becarios. Varios de los mejores especialistas en neumología bilbaínos iniciaron su formación como tales. Tanto el número de camas como el de personal sanitario tuvieron que ser incrementados ante la demanda desbordante de nuevos ingresos. Durante los años 50 se llegó a disponer de 850 camas.
Según cuentan, a modo de anécdota, durante aquellos años en el Sanatorio se creó una sociedad colombófila en la que utilizaban las palomas mensajeras para hacer llegar a Santa Marina desde el antiguo campo de San Mamés los goles del Athletic. También se llegó a informar de los goles del Indautxu desde su campo de Garellano.
Justo cuando el descubrimiento de la estreptomicina, primero, y el tratamiento trivalente con Pas e hidracida del ácido isonicotínico, después, permitió curar esta enfermedad. El Hospital de Santa Marina extendió entonces su actividad a todas las enfermedades cardio-respiratorias, llegando a realizar meritorias intervenciones quirúrgicas intratorácicas e intervenciones quirúrgicas con circulación extracorpórea, en el año 1962.
Tras unos años de decadencia, los edificios “Briñas” y “Victoria Eugenia” fueron demolidos, quedando el pabellón Franco que fue transferido a Osakidetza en el año 1980. Aunque el pabellón Tapia está cerrado, pero no derruido.
En la actualidad el Hospital Santa Marina, presta servicios sanitarios tanto al paciente crónico en su proceso de reagudización, como de rehabilitación y cuidados paliativos.





















martes, 30 de enero de 2018

LA RUTA DEL ARTE

El Museo de Bellas Artes de Bilbao cumple 110 años y lo celebra con las exposiciones ‘110 Obras Maestras, ABC Museoaren alfabetoa’ y ‘Artearen Ibilbidea / La ruta del Arte.

La exposición itinerante Artearen Ibilbidea / La ruta del arte, compuesta por reproducciones de alta calidad de obras maestras del museo, recorrerá distintas poblaciones de Bizkaia, con el apoyo de BBK y la colaboración de la Diputación Foral de Bizkaia.

lunes, 29 de enero de 2018

VIAJES Y EXPLORACIONES EN EL ÁFRICA DEL SUR

No cabe duda de que la narración del famoso explorador y misionero escocés suponía, hace ocho años, un hito en la edición de literatura de viajes en nuestro país. Esta obra relata los primeros años de Livingstone en África como misionero y, sobre todo, su nacimiento como explorador, cuando decide internarse en territorios desconocidos del interior de África para abrir nuevas rutas comerciales. Así cruza el desierto del Kalahari, descubre el lago Ngami, el río Zambeze, las cataratas Victoria y cruza África de costa a costa (desde Luanda a Kilimane). 
Cuando regresa a Inglaterra en 1856 y, un año después, publica estos viajes, la obra se convierte de inmediato en un gran éxito, que le abre las puertas a más expediciones y que conciencia a la sociedad de su época acerca de las posibilidades del continente africano. Inmediatamente se traduce a distintas lenguas, entre ellas, al español. La traducción de Atilano Calvo Iturburu y de José Plácido Sansón Grandy es de 1858. 
Preciso es imaginar las dificultades ante las que se encontrarían estos dos traductores, ya que la mayoría de las cosas de las que habla Livingstone eran totalmente desconocidas en la España de mediados del siglo xix. Por eso tiene aún más mérito la elevada calidad de su trabajo y por eso nos ha parecido que merecía ser rescatado. 
Según los editores, cuando comenzamos a trabajar con ella, nos dimos cuenta de que faltaba una enorme cantidad de texto, ya que casi todo lo relacionado con determinadas plantas, animales y descripciones geológicas no se había traducido. Además, una buena parte de las reflexiones religiosas del autor, que era protestante, habían sido adaptadas a la manera de pensar de la España de 1858. Por supuesto, decidimos completar la traducción y reflejar, fielmente, lo escrito en su día por David Livingstone. Eso facilitó que por primera vez se pudiera leer el texto íntegro en español. A pesar de las reediciones, el libro se había manteniendo agotado hasta ahora, que se pone por cuarta vez a disposición de los lectores en una espléndida edición en tapa dura, la cual sin duda va a enriquecer las bibliotecas de africanistas y de lectores amantes del continente negro.
  • Encuadernación Tapa dura
  • Número de páginas 792
  • Traducción Susana Carral Martínez

martes, 23 de enero de 2018

CENSURAS - ZENTSURAK Agustín Ibarrola


Bizkaia Aretoa (Abandoibarra, 3. Bilbao) acoge la exposición ‘Censuras-Zentsurak’ de Agustín Ibarrola. Esta muestra, que se prolongará hasta el 28 de febrero, se podrá disfrutar de lunes a viernes, de 8:00 a 20:00. Entrada libre. Esta exposición dedicada a Agustín Ibarrola es una de las principales actividades del Festival Zentsura At en su 12 edición.

José Ibarrola, el comisario de la exposición, señalaba hace unos días que esta muestra, que reúne 77 obras, no es una retrospectiva del autor, sino que se detiene en dos momentos que han sido determinantes en su vida personal y artística. Así, la sala Chillida acoge la muestra ‘Censuras’, en referencia a su etapa antifranquista, y recoge grabados, carteles y collages realizados entre 1961y 1976.
Por otro lado, la sala Axular acoge la muestra ‘Zentsurak’, donde se puede ver un número de obras dedicadas a la lucha contra el terrorismo de ETA. Así, se podrán ver fotografías del Bosque de Oma tras los atentados del 2000, 2001 y 2003; además de pinturas, grabados y esculturas de encapuchados.

Agustín Ibarrola, nace en Bilbao en 1930. Grabador, escultor y pintor, es también, fundador y miembro del Equipo 57.
Su obra abarca numerosas parcelas de la creatividad. Desde la expresión más abierta con intervenciones artísticas en la naturaleza o esculturas públicas, hasta la producción seriada de los grabados, pasando por la concepción muralista o la investigación plástica, su lenguaje expresivo y a la vez racionalista, conforma un variado, comprometido y rico exponente del Arte Contemporáneo.


martes, 16 de enero de 2018

Sede de Osakidetza

Otro de los edificios emblemáticos de Bilbao es la nueva sede de Osakidetza. Construido en el solar que ocupaba el famoso dispensario Ledo, edificio de 1905, que fue creado para dar asistencia sanitaria a los bilbaínos, hoy se reconvertido en un edificio de arquitectura vanguardista.
Según fuentes de la institución pública de salud, la estética de la construcción no deja indiferente: una piel de cristal en múltiples formas poliédricas que pretenden simbolizar que el edificio se dobla para acoger a los ciudadanos. Sede administrativa de nuestro sistema de salud, pretende transmitir vitalidad y servicio.

El proyecto está firmado por el arquitecto Juan Coll-Barreu.

lunes, 15 de enero de 2018

La Bombonera de Bertendona

El Teatro Campos Elíseos de Bilbao comenzó a edificarse en 1901 con el aspecto de edificio modernista gracias al arquitecto Alfredo Acebal y al decorador Jean Batiste Darroguy. 
Llamado 'la bombonera de Bertendona', fue considerada una de las salas de mayor categoría artística de la ciudad, convirtiéndose en la plataforma escénica que impulsó la ópera vasca, sirvió de sala de cine y apostó por la programación dramática y las comedias.


Leonardo Padura

Azkuna Zentroa presentó ayer ‘La transparencia del tiempo’, la última novela de Leonardo Padura, Premio Princesa de Asturias 201...