Despacho de Ricardo Bastida



En EPA Erandio trabajamos este cuatrimestre la novela de Kirmen Uribe Bilbao-New York-Bilbao  donde tiene un gran protagonismo la familia de Ricardo Bastida. Veraneaban en Ondárroa, pero vivían en el centro de Bilbao. El autor de la novela habla con la familia para hacer su relato y nos cuenta que la casa no había cambiado nada desde los tiempos que Ricardo Bastida vivía en ella. El estudio donde trabajaba estaba tal y como él lo había dejado. Ahora ese despacho está en la tercera planta de la Mediateka de AlhóndigaBilbao donado por su familia. Ricardo Bastida, arquitecto creador de la Alhóndiga de Bilbao, ha vuelto a sus orígenes. 

Ricardo Bastida (Bilbao, 1879-1953), fue el arquitecto que a principios del siglo XX proyectó la alhóndiga municipal de Bilbao, un espacio moderno en su tiempo, que dialoga con la ciudad y que hoy es de nuevo actualidad. Siendo este uno de los primeros proyectos de su carrera, su trabajo se consolidó a lo largo de su trayectoria profesional con un gran número de obras realizadas sobre todo en Bilbao –Banco Urquijo, Puente de Deusto y del Ayuntamiento, Casa Lezama, Casa Cuna, Colegio Felix Serrano, bloques de viviendas Torremadariaga junto a Germán Aguirre y Emiliano Amann, etc.- pero también en Madrid –sedes del Banco de Bilbao y Banco Urquijo -. 

El edificio de AlhóndigaBilbao mantiene el carácter modernista con el que le dotó su creador, Ricardo Bastida en 1905, actualizado un siglo más tarde, por Philippe Starck. Como se recoge en la página de información, el arquitecto bilbaino ideó, en uno de sus primeros proyectos, un espacio moderno y funcional que albergara el próspero negocio del vino en la ciudad. Luego vendrían otros edificios ilustres que han convertido a Ricardo Bastida en uno de los artífices arquitectónicos de la ciudad. Los lavaderos de Castaños y San Mamés (1905),  la Casa Cuna (1914), las Escuelas de Indautxu (1915), de la Ribera (1917) e Iturribide (1918), las Viviendas Municipales de Torre Urizar (1919-1922), la Colonia de Sukarrieta (1925) o el Instituto Central (1927) son algunos ejemplos de ello.

AlhóndigaBilbao es, entre todos ellos, donde ha quedado especialmente su impronta y donde la familia Bastida ha querido que se conserve su memoria y legado donando el despacho de la vivienda familiar en el que el ilustre bilbaíno imaginó un nuevo Bilbao. Un despacho de principios del siglo XX  (diseñado por su amigo Isidoro Guinea) en el que no faltan sus útiles de dibujo técnico, sus gafas, las mesas de trabajo y mobiliario de la época… y donde el eminente  arquitecto planeó decenas de edificios y visionarias propuestas como el Plan de Extensión de Bilbao hacia el Abra, anticipo de lo que sería el actual desarrollo metropolitano.

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