martes, 14 de enero de 2014

Kenia (2)



Nairobi

La capital de Kenia, Nairobi, se ha convertido en la principal entrada y salida del país y también en una de las grandes puertas de continente africano. Este importante centro comercial y de comunicaciones del país, es un lugar de llanuras elevadas y colinas verdes, la meseta central del país, los Highlands, que está dominada por la figura del Monte Kenia. 
Nairobi junto a su centro de convenciones (Kenyatta International Conference Center) es además sede de celebración de importantes conferencias y reuniones de negocios.
Nacida gracias a la construcción de una estación de ferrocarril en 1896 como depósito de mercancías en territorio masai, recibe su nombre de un río al que esta tribu llamaba Engoye Niarobe que significa “lugar de agua fría”. Lo más atractivo de esta ciudad son las excursiones que permite, aunque en su interior alberga algunos lugares de interés como el Museo Nacional, que posee salas dedicadas a la cultura y la historia y dispone de excelentes exposiciones sobre animales, y el Museo del Ferrocarril, con antiguas locomotoras y hermosas fotografías.
Cercano a la capital se encuentra el Parque Nacional de Aberdare, cordillera montañosa que forma una barrera natural que frena los vientos del este. 
Asimismo encontramos en Nairobi la Casa Museo de Karen Blixen, una de las Reinas de África según Cristina Morató. La autora de Memorias de África tuvo una granja cerca de Nairobi.
Llega a Kenia en 1914 para huir de la Primera Guerra Mundial. Allí se casa con el barón Bror Blixen y compraron una casa que convirtieron en un cafetal. Pero la relación con su marido no va bien. En 1918 conoce al cazador inglés Denyts Finch Hatton con el que mantuvo una intensa relación.
Durante su estancia en África, Karen vivió en contacto con la naturaleza. Se sentaba con los kikuyu a las puertas de sus chozas y conversaba con ellos en su idioma. Le gustaba cazar leones, ejercía de doctora y le gustaba contar historias a la luz de la luna. Aunque conservó el título de baronesa, siempre trató con respeto a todo el mundo, sin reparar en su clase social.
A finales de los años 20, tuvo un cúmulo de desgracias -el café bajó de precio, Finch murió en un accidente de avioneta-.
En 1931 desmonta la casa y vuelve a Dinamarca. Se dedica a pintar y a escribir y en 1937 publica "África mía" donde contó lo que había vivido allí. Aquel libro fue la base de la película "Memorias de África", que protagonizaron Meryl Streep y Robert Redford.
Karen, con el pseudónimo de Isak Dinesen, tuvo la admiración de los mejores escritores de entonces, como Truman Capote y cuando Ernest Hemingway recibió el Premio Nobel de Literatura en 1954, éste declaró "quien realmente se merecía el premio es Isak Dinesen, no yo".
Al morir en 1962 a los 77 años, sus casas de Kenia y Dinamarca se convirtieron en museos.


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