domingo, 6 de enero de 2013

Myanmar, la tierra de las pagodas de oro (1)


Myanmar, conocida como la mítica Birmania, pasó a llamarse Unión de Myanmar en 1989, y es uno de los países más fascinantes y desconocidos del sudeste asiático. Con una extensión de 671.000 km2 y 45 millones de habitantes, limita al norte con China, al sur con el mar de Andamán, al este con Laos y Tailandia, y al oeste con la India, Bangladesh y el golfo de Bengala.
La parte central se caracteriza por anchos ríos y extensas llanuras. El río principal, el Irawadi, es navegable en 1.600 km de su curso, y su delta constituye la principal región agrícola de Myanmar. Al este, junto a la frontera con Tailandia, y al norte se alzan unas montañas que se unen al extremo oriental de la cordillera del Himalaya. El pico más alto, el Hkakabo Razi (5.881 m), es el más elevado de todo el Sureste Asiático.
Su capital es Naypyidaw (neipiro, pronunciación figurada), después de que la Junta Militar decidiera su cambio, pero antes era Yangón (antigua Rangún).
La moneda es el kyat (pronunciado “chat”), escrito MMK. Los billetes se dividen en: 10.000, 5.000, 1.000, 500, 200, 100, 50, 20, 10, 5, 1.
El cambio en nuestro viaje está en 1 dólar igual a 850 kyats.  En la oficina de cambio dan billetes de 100 y 50, pero también aceptan euros (1.000 kyats son 1 €).
Todavía no hay red electrónica de bancos, ni funcionan las tarjetas de crédito o débito. El dólar se acepta en los hoteles y en los grandes mercados, aunque se puede pagar en kyats en cualquier lugar. El nivel de vida, en general, es bajo. El maestro/a gana 100 euros al mes, es decir, 100.000 kyats al mes.
El idioma es el Myanmar, pero también se hablan los dialectos karen, chin, shan y kachin. El país está formado por varias etnias y nacionalidades: 68% birmanos, 10% shan, 7% karen, 4% rakhine; minorías kachin al noroeste y los mon al sur, pero también hay de origen chino e indio.
En cuanto a la religión el 87% son  budistas theravada, el 5% cristianos, el 4% musulmanes (cerca de la frontera con Bangladesh) y el 3% animistas. Aproximadamente hay 500.000 monjes y 30.000 monjas.
El clima es tropical con tres estaciones bien definidas: un invierno fresco y seco que dura de noviembre a febrero (25 a 30º en Yangón); un verano insoportablemente caluroso entre marzo y mayo, y una estación monzónica, húmeda y lluviosa, entre mayo y octubre.
La diferencia horario es GMT+6,5. La electricidad de 230 V y enchufes con clavijas (es conveniente llevar un adaptador).
En cuanto a las compras existen tiendas donde se puede comprar con dólares objetos de arte con un certificado de exportación. Cuentan con una bella y variada artesanía en madera, objetos de laca, sombrillas en papel de shan, joyas en bronce, plata y oro, piedras preciosas (en el subsuelo del país proliferan los yacimientos de rubíes y jade), marionetas, puros elaborados a mano, algodón, seda, tapices, etc.
No hay hay cobertura de teléfono móvil en todo el país e Internet funciona muy lento. Los hoteles tienen wifi.
Para entrar en el país se necesita el pasaporte en vigor con validez de 6 meses, una carta de invitación, dos fotografías y un visado que se paga al llegar cuyo precio es de 30 dólares.
En lo que se refiere a la vacunación es necesario informarse en el Ministerio de Sanidad. Pero tampoco estaría de más llevar en el equipaje un pequeño botiquín en el que deberían figurar antibióticos, antipiréticos, antisépticos, vendas, tiras adhesivas de sutura (del tipo Steri-Trip) y jeringuillas de un solo uso.

Los desplazamientos más habituales para los extranjeros dentro del país es a través de las compañías aéreas como Air Mandalay, Air Bagán o KBZ en aviones de dos hélices. Algunos aeropuertos necesitan modernizarse. Aunque hemos visto autobuses que circulan llenos de viajeros por las antiguas y románticas carreteras de Myanmar.

Respecto a la gastronomía, la base de la cocina es el arroz, el pollo, las verduras, la carne de vacuno, el cerdo y el curry. Es fácil encontrar comida china, india y tailandesa. La cerveza china es muy habitual en todo el país, sin embargo la birmana, de la marca Mandalay, resulta especialmente recomendable.

Según la astrología tradicional birmana la semana tiene ocho días que corresponden a 8 planetas y 8 animales. El miércoles se cuenta como dos días: uno hasta el mediodía y otro hasta la medianoche.
Existe la creencia de que el día de la semana en el que se nace constituye un factor determinate en la vida de cada uno. Los animales asociados a cada día son la llave para comprender las relaciones interpersonales: por ejemplo, un matrimonio entre una persona nacida un sábado (serpiente) y otra nacida un jueves (ratón) no tendría buen resultado ya que el ratón y la naga (serpiente) no se llevan bien.

Referente a la política, Myanmar, que se independizó de Reino Unido el 4 de enero de 1948, ha estado bajo una dictadura militar durante más de medio siglo, pero ahora viven en democracia después de las últimas elecciones. La Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, ha estado secuestrada durante décadas en su casa sin poder ejercer la política.

No cabe la menor duda de que una buena forma de comenzar a disfrutar de un viaje antes de haberlo iniciado, es sumergirse en la lectura de aquellos libros que escribieron los que nos precedieron en el descubrimiento de nuestro destino y que supieron plasmar en sus páginas sus vivencias y recuerdos para que pudiésemos saborearlos antes de encontrarnos con ellos. Algunos títulos interesantes:
Pierre Loti: 'Las pagodas de oro'; Bertil Lintner: 'Tierra de jade'; Vicente Blasco Ibañez: 'La vuelta al mundo de un novelista'; George Orwell: 'Los días de Birmania'; Norman Lewis: 'Tierra dorada'; Paul Theroux: 'El Gran Bazar del ferrocarril'; Daniel Mason, El afinador de pianos; Bajo el Dragón: viajes por Birmania, un país traicionado, Rory MacLean; Cartas desde Birmania, Aung San Suu Kyi; El caballero del salón, Somsert Maugham. En relación a algunas películas tenemos «Invasión en Birmania» (1945) y «Objetivo Birmania» (1962), que se han convertido ya en dos grandes clásicos del cine bélico que narran la ocupación japonesa de Birmania durante la Segunda Guerra Mundial. La primera de ellas fue dirigida en 1962 por el gran Samuel Fuller, y respecto a la segunda, con una inolvidable interpretación de Errol Flyn, es necesario recordar que el director que la realizó en 1945 fue el no menos genial Raul Walsh.


Los birmanos son gente muy hospitalaria y están dispuestos a ayudar, sin embargo, una pequeña propina como agradecimiento es siempre bien recibida. Una propina del 5% es suficiente para una comida y se acostumbra también a dar una pequeña propina a los porteros, taxistas…

Un poco de vocabulario no viene mal. Aquí os dejo algunas palabras de uso habitual:
Longy: falda larga para chico y chica.
Jimbo: camisa para mujer cubierta sobre el pecho.
Saludos: mingalarbar.
¿Cómo estás?: Ne Kaung lar?
Buenos días: mingalar ma nett khin bar.
Buenas tardes: mingalar nya nay khin bar.
Por favor: kyae zuu pyu bee.
Bienvenido: la ba la ba
Sí: hote kae.
No: ma houk buu.
No quiero comprar: ma lo bu.
¿Cuál es tu nombre? Nar may bae lo q bar da le?
Gracias: chi su be.
De nada: ya pa re.
Pintura blanca de la cara: tanaka.
Adiós: tat tar.

Myanmar es uno de los países del mundo con menor influjo occidental. El choque entre tradición y progreso va a suponer que la situación cambie de forma rápida. Hay que viajar a Mynamar antes de que sea tarde.

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