viernes, 26 de julio de 2013

Barroco exuberante: De Catelan a Zurbarán



La exposición organizada conjuntamente por la Kunsthaus Zürich y el Museo Guggenheim Bilbao, Barroco exuberante. De Cattelan a Zurbarán—Manifiestos de precariedad vital presenta obras contemporáneas junto a pinturas del siglo XVII, desligando el concepto de Barroco de su percepción tradicional y de sus clichés formales.
Como afirman los organizadores de la exhibición, alejándose de la pompa, la ornamentación y los dorados, la muestra se centra en el Barroco como manifestación de una vitalidad precaria, una precariedad exaltada, redescubierta, perdida, proyectada y amenazada por la muerte. Barroco exuberante tampoco alude a la existencia de una nueva corriente estilística neo-barroca sino que pone de relieve cómo en algunas obras contemporáneas el arte se acerca a la realidad y entra en contacto directo con aspectos existenciales.
El Barroco normalmente se asocia con el dinamismo, la sensualidad, el exceso y la teatralidad, y se aleja de la apacible solemnidad de las formas clásicas. Sin embargo, el Barroco también fue una época de inestabilidad y de desmoronamiento del orden establecido, añaden. El historiador del arte, Erwin Panofsky, acertó a ver en el Barroco "la victoria del subjetivismo, que se propone expresar sufrimiento y humor en la misma medida".
La selección de pinturas barrocas y obras contemporáneas para la exposición ofrece una aproximación a la vida real para configurar un universo de contrastes donde imperan el ilusionismo, el hiperrealismo y el anhelo de una vitalidad exaltada. Los artistas de las vanguardias del siglo XX también aspiraron a equiparar arte y vida. Aunque hoy día parece haberse olvidado aquel furor esencialista, perdura entre artistas que exploran la permeabilidad de la frontera entre el arte y la vida, subrayan.
Desde el presente, Barroco exuberante vuelve la vista hacia la historia y se adentra en temas como lo rústico, lo sencillo, lo religioso, lo sensual, lo grotesco, lo burlesco y lo viril. La exposición elude las analogías temáticas o formales más evidentes y opta por presentar obras barrocas y contemporáneas en un montaje de inspiración cinematográfica en el que pasado y presente, con sus diferencias y similitudes, conviven para enriquecerse mutuamente y generar nuevas interpretaciones.
La muestra reúne las obras de artistas como Pieter Aertsen, Valentin de Boulogne o Jacob Jordanes, junto a otros artistas contemporáneos como Nathalie Djurberg, Maurizio Cattelan y Oscar Tuazon, con el objetivo de evidenciar el reconocimiento tardío del Barroco.
La exposición, que también incluye préstamos de algunos de los principales museos del mundo como el Kunsthistorisches Museum de Viena, el Städel Museum de Frankfurt, el Museo del Prado de Madrid o The Nacional Gallery de Londres, permanecerá abierta en la pinacoteca bilbaína hasta el 6 de octubre de 2013.

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