Cuaderno de viajes de verano (9)


Calzada Real en Busturia

El viajero sale a pie por el antiguo camino de la Ruta Juradera, al lado el río Oka en Gernika. Al mediodía llega a Busturia y se refugia del sol, que cae a plomo, en los emparrados de Busturia. Isabel la Católica en 1483, Fernando el Católico en 1476, Enrique III o Enrique IV son algunos de los monarcas que recorrieron esta "Ruta Juradera" a través del Señorío de Bizkaia. Las comitivas accedían al interior de Urdaibai por el Alto de Gerekiz (Morga), para  descender a la Vega del río Oka y celebrar un acto protocolario de juramento de los Fueros en la ermita de La Antigua de Lumo, bajo el árbol. El itinerario finalizaba con otra celebración similar en la iglesia de Santa Eufemia de Bermeo.
Aunque con frecuencia se las conoce como "calzadas romanas", los caminos empedrados como este tramo de Busturia no se remontan más allá de la Edad Media, y muy pocos conservan vestigios anteriores al siglo XVIII.
Los ingenieros romanos los diseñaban con varias capas de grava, gravilla y arena, y una capa superior de grandes losas perfectamente encajadas. Sin embargo, los primeros caminos empedrados modernos solían constar de un eje central de bloques alineados, y alrededor un lecho de piedras de tamaño diverso, encajadas directamente en el subsuelo.
La construcción de emparrados sobre pilotes de madera o piedra para cubrir los caminos data al parecer de mediados del siglo XVIII, lee el viajero en su guía. Fue un acertado invento gracias al cual se ganaba terreno de cultivo para la vid a salvo de la humedad del suelo, al tiempo que se daba sombra y cobijo al transeúnte.

Los parrales de vid en Busturia son un elemento etnográfico identitario de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Estos elementos tradicionales para el cultivo de la vid son muy antiguos y se remontan a mediados del siglo XVIII al menos. Al parecer la técnica de disposición de las parras la introdujo don Miguel de Andía, apodado “el caballerito”. Durante muchos años la práctica totalidad de los caminos anteriores de Busturia estaban jalonados  por estas estructuras, ampliando más aún la superficie de cultivo de la vid, que ya durante el siglo XIX ocupaba amplias zonas de Urdaibai.
Este tipo de cultivo de la vida está más relacionado los pequeños y medianos propietarios con el fin de ampliar sus reducidas rentas y en menor medida por los grandes propietarios que, en general, eran absentistas y no residían en el municipio.
Las mahats-parrak han sido encontradas en otros municipios de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai: Forua, Arteaga, Kortezubi y Murueta. Hoy en día se encuentra en desuso.
El cultivo de la vid en la comarca consta ya en documentos del siglo XIV. Tras la introducción del maíz a finales del siglo XVIII, los viñedos cedieron terreno a la gramínea americana. No obstante su mayor retroceso se produjo a finales del siglo XIX, como consecuencia de la expansión de una plaga de oidio, un hongo que ataca a las hojas de la planta de la vid.
Un poco más adelante, después del descanso, entra en una taberna a tomar un vino de la comarca.
-¿Me pone un txakolí? 
El tabernero, un morrosko de la zona, le pone al día sobre el caldo.
-El txakolí es un vino joven que se consume en el año. Hoy en día predomina la producción de variedades de uva blanca, Ondarrabi Zuri y Ondarrabi Zuri Zerratia. En boca tienen un gusto típico, ligeramente ácido, fresco y equilibrado. El final de la sensación en boca es medianamente persistente, pudiendo aparecer un postgusto ligeramente amargoso. Si bien se sigue elaborando casi de forma artesanal, como en nuestra bodega, se han incorporado avances tecnológicos en sus distintas fases, desde el estrujado y prensado a la clarificación y el embotellado final, que han permitido obtener vinos de gran calidad bajo la Denominación de Origen "Bizkako Txakoliña". 

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